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SalvadorUmbert Marzo 10th, 2008

El Períodico de Catalunya. Suplemento Alimentaria 2008
DURANTE EL ÚLTIMO medio siglo, la cadena de abastecimiento de comida de las sociedades industrializadas ha cambiado radicalmente. Las importaciones y exportaciones de comida han aumentado exponencialmente; el abastecimiento está en manos de pocas y grandes corporaciones que aseguran un producto homogéneo y a bajo precio durante todo el año; la distribución
se ha centralizado y los supermercados aguantan gran parte del peso de las ventas.
Todo esto ha venido a aumentar el número de kilómetros que un alimento viaja hasta llegar a nuestras mesas y, con ello, el impacto del efecto invernadero. Si se pretende disminuir el dióxido de carbono atmosférico, el transporte de alimentos debe estar en el punto de mira, ya que puede representar hasta un10% de las emisiones de los países del G8.
Ante este panorama, aumenta el número de consumidores preocupados por el medioambiente, que están comenzando a comprar alimentos estacionales y producidos localmente. Esa es la línea ideológica de Consumolocal.com, un blog creado para compartir y debatir los beneficios sobre el consumo de cercanía, regional, responsable y justo, aprovechando recursos y mentalizando a los consumidores sobre los beneficios para la salud, económicos y medioambientales que, a
corto y medio plazo, supone este cambio de perspectiva.
PRODUCTOS CON MÁS SABOR
Además de ayudar a la reducción de las emisiones de gases contaminantes, el consumo de productos de proximidad conlleva otras ventajas para el comprador: son más frescos y saben mejor; tardan más en estropearse(al estar recién cogidos); se lucha contra los monopolios y favorece el desarrollo sostenible de las tierras productoras.
Por otro lado, www.Consumolocal.com también pone el acento sobre el consumo responsable –que invita aprestar atención a detalles como el origen del producto, el consumo de bolsas de plástico o de envoltorios innecesarios– y el comercio justo.
Porque las cifras son espeluznantes: las 50 multinacionales más grandes del mundo tienen cifras de venta mayores que el producto interior bruto de los 150 países más pobres del planeta. Y hay cosas, como la alimentación básica, con lasque no debería jugarse.